La intensidad en las carreras de fondo

¿A qué intensidad corremos?
¿A qué intensidad corremos?

 

Iniciamos con éste una serie de artículos sobre el proceso de periodización del entrenamiento en pruebas de carrera. El lector advertirá relaciones directas o indirectas con otros deportes cíclicos de resistencia. Hablamos de "proceso" con intención, y así trataremos aspectos colaterales a la periodización, tales como la evaluación fisiológica, el control del entrenamiento o el análisis de la competición. Este primer artículo repasa cuál es la intensidad fisiológica de las carreras de fondo, es decir, su carga interna, como punto de partida del proceso. Por motivos de espacio omitimos muchas referencias bibliográficas.

 

El entrenamiento para las carreras de fondo puede organizarse de una forma meramente matemáti- ca, es decir, a partir de marcas en distan- cias y porcentajes de una velocidad, todo ello en relación a la marca esperada en la distancia para la que se prepara al atleta. Sin embargo, tal y como se verá en futuros artículos, creemos que limitarse a esa con- cepción no logra identificar del mismo modo las virtudes y carencias del corredor tanto como una concepción más "fisiológi- ca" o "biomecánica", basada en los facto- res determinantes del rendimiento. Esto tiene como consecuencia que hay progra- mas de entrenamiento basados exclusiva- mente en ritmos o watios que funcionarán bien en unos deportistas y muy mal en otros. También puede ocurrir que dos corredores logren rendimientos similares con perfiles fisiológicos distintos. El próxi-

mo artículo tratará este tema.

 

Los primeros van a mayor intensidad fisiológica que los últimos

Uno de los conceptos generales más interesantes de entrada es demostrar que dos corredores que disputen una misma carrera obteniendo marcas muy distintas no están compitiendo a una misma inten- sidad fisiológica. La gráfica 1 muestra un ejemplo para el maratón. En este caso se observa como la caída de la velocidad dis- minuye de forma proporcional al porcenta- je empleado del consumo máximo de oxí- geno (VO2 max).

En la tabla 2 mostramos unos datos tomados en un cross universitario (UEM 2007), donde se analizaron muestras de lactato sanguíneo a corredores que llega- ban en distintas zonas de la clasificación final. El lactato es un indicador del uso de la glucólisis anaeróbica, es decir, de la gene- ración de energía a partir de los hidratos de carbono usados de forma anaeróbica. Los datos demuestran que también esta vía energética es mayor en los primeros clasifi- cados que en los últimos de una prueba, incluso sin enormes diferencias de tiempo entre unos y otros, reforzando el concepto de que los primeros compiten a una intensi- dad relativa mayor.

Esto a su vez sugiere que no sólo el nivel del corredor sino las características metabólicas particulares condicionan la evaluación de la intensidad fisiológica de una carrera; así mismo, la metodología empleada para la evaluación del esfuerzo (medir implicaciones aeróbicas o anaeró- bicas). Habitualmente se intenta evaluar la intensidad media y pico en una variable: Frecuencia Cardiaca (FC), VO2, lactato, Velocidad Aeróbica Máxima (VAM) o Potencia Aeróbica Máxima (PAM), etc. En algunos casos, dada la imposibilidad de realizar mediciones directas, se realizan cálculos a partir de algunas variables y de asumir ciertas constantes metabólicas.

Hay que tener en cuenta que la intensi- dad fisiológica de la competición parece.